Ataque al ánime, Otakus en la web.
(Sobre Ángeles Fuimos y Pompinchú, Dios de la Reencarnación)
Cuatro mil setecientos diecisiete kilómetros separan a la República de Perú de los Estados Unidos Mexicanos; espacios geográficos distantes pero a su vez con experiencias y gustos similares, paralelos y sobre todo otacos. Kayleigh Martin, artista visual mexicana y Miguel Ángel Polick, artista visual peruano colaboran a partir del concepto del consumidor y fanático de la cultura asiática, específicamente del fenómeno de inconmensurable expansión proveniente del país nipón, el anime.
Playeras, pulseras, fondos de pantalla, gorros de peluche, monederos de sapito, tonos monofónicos, AMVs (Anime Music Videos) en Youtube, mercancía pirata, piñatas, Pockys y pósters con la impresión distorsionada.
Todo esto es parte del efecto de la animación y manga japonés en la cultura latinoamericana que comenzó oficialmente a partir de la década de los setentas, ganando popularidad y gusto en las personas/consumidores de la televisión abierta de cada país alrededor de los años noventa.
Algunos títulos relevantes a destacar son: Dragón Ball, Pokémon, Digimón, Súper Campeones, Inuyasha, Neon Genesis Evangelion, Sailor Moon, Naruto, entre otros.
Se consumió en grandes cantidades de horas, materiales que presenciamos en años formativos, muchos desarrollando intereses personales y relacionándonos con otras personas que también disfrutaban dichos programas televisivos, sólo que no sabíamos que al estar inmersos en disfrutar dichas series animadas iban a cambiar el mundo, lo que consumimos, cómo lo vemos, así va cambiando y afectando todo lo que conoce a su paso.
El fenómeno internacional japonés, con el gran aumento en popularidad, también sufrió un repentino declive y una campaña de desprestigio a nivel habla hispana comúnmente conocido como Pánico Satánico, que buscaba atacar y juzgar a estos contenidos por su lugar de procedencia, basándose en especulaciones ridículas y falacias lógicas, mezclándolo con la posibilidad de que a través de sus episodios los productores extranjeros introdujeran mensajes subliminales, propagandas anti-religión católica, relacionándolo con actividades oscuras o meramente relacionadas con Satanás, así fue que el fenómeno llenó de miedo e incertidumbre a muchas familias latinoamericanas, las familias de Perú y México no estuvieron exentas de experimentar las consecuencias de tal movimiento.
Esta colaboración intercultural se preocupa por no sólo evidenciar, sino también comprobar y comentar que es innegable e imposible concebir a una sociedad de lengua hispana que no haya sido afectada por el fenómeno otaku, que no sólo afectó la época de la televisión abierta, sino que ha trascendido con el tiempo hasta verse como un eslabón importante en el concepto e imagen de la cultura de Internet, sobre todo siguiendo afectando a las actuales tendencias y siendo referencia de muchos otros productos creativos y culturales actuales, todo esto presentado a través de las piezas presentadas en estas exhibiciones en paralelo entre ambos países; una instalación realizada por Polick que consiste en la recreación de un espacio que muchos reconocemos, un escritorio de computadora. Este contará con lo necesario para su uso: una CPU funcional, un monitor, teclado con mouse y una silla plástica. También podremos encontrar una variedad de snacks y bebidas repartidas alrededor. En la pared podremos encontrar una pintura que imita un almanaque, en el vemos a Goku con los mismo atributos visuales que en la canción de cierre de Dragon Ball “Angeles Fuimos” y haciendo una referencia a los almanaques religiosos muy usuales en los hogares latinoamericanos. La pantalla encendida con la página web otaco.hotglue.me invita al público a navegar a través de ella. Esta página web fue diseñada durante la duración del proyecto y busca ser el inicio de un espacio colaborativo que albergue diversos temas de interés relacionados a la experiencia del otaku latinoamericano (otaco). A la par los usuarios de la instalación pueden consumir algún snack o bebida y se les pedirá mediante unas instrucciones en la mesa que dejen los residuos de lo que consumieron al estar en la instalación. Esto busca generar de manera orgánica un entorno habitado, pero caótico, una característica latinoamericana, la del contexto precario. La pieza será presentada en la ciudad de origen del artista.
Al norte de esa presentación sucede al mismo tiempo en tierra mexicana, la exhibición de una pintura realizada por Kayleigh que presenta a Alonso Gonzáles, comediante, más conocido en tierras peruanas como “Pompín” y durante años posteriores en su carrera '’Pompinchú’’, una botarga de pikachu deforme con ojos sangrantes y un pentagrama en la frente, presentando su show a la mitad de un segmento de un programa familiar llamado “El show de los comediantes” por los años dos mil. El director del programa le pidió a el antes “Pompín”, ver una película de Pokémon para introducir nuevas ideas para presentar en el programa, así nació el personaje “Pompinchú”, un híbrido japonés-peruano. Efecto y consecuencia, no sólo de la carrera de un comediante latinoamericano, sino también de una generación que disfrutó del programa nipón televisado, mezclado con la temática de otro programa peruano y así fenómeno es transmitido por televisión; en especial de uno de Pokémon que obtuvo más atención e interés del público joven, la rata amarilla eléctrica: Pikachú, también bautizado por el sacerdote Juan Ramón Bautista como Dios de la Reencarnación a través de una especie de conferencia/ceremonia en la que desenmascara los significados ocultos de esos monstruos de bolsillo. También exhibida por primera vez en Guadalajara, México se presentará el estreno de LATIN AMERICAN PIKA GIRL (2023) un videoarte de 3 minutos que consta de un compilado de clips sobre la influencia de Pokémon y Pikachú sobre latinoamérica, así dando un poco más de contexto al ser acompañada con la pintura del mismo tema, esta última mencionada pieza presenta una imagen de origen ambiguo, intervenida con simbología comúnmente llamada “satánica”, un pentagrama y cruz invertida, cuya logo de la televisora que se asoma en la composición, para ojos mexicanos podría ser también de algún programa de televisión nacional de la hora de la comida, ya que los logos de la televisora peruana que transmitía ese programa y el de la cadena mexicana más famosa de México: Televisa, son muy similares; creando el concepto del “Pompinchú: Dios de la Reencarnación”, para reactivar la conversación sobre dichos traumas e inquietudes dosmileros sobre aquel ahora lejano fenómeno que se preocupó por especular los planes malévolos de esta invasión japonesa a través de sus contenidos y así, como consumidor, revisitar el largo camino que hemos recorrido como sociedad en cuanto a la digestión, negación y aceptación de la llegada del anime a nuestros respectivos países y poner en comparativa las experiencias, falacias, mitos, realidades y traumas de estas series animadas a nuestros hogares latinos y católicos.
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